El PREMIO de mi vida es Cristo

El PREMIO de mi vida es Cristo.

Dios no quiere gente altamente emotiva, sino profundamente enfocada, seguros de seguir a Cristo no por emociones sino por convicciones.

Si buscas un sueño y luchas por este, insiste y persiste; NO cambies cada ocho días de visión, recuerda que la inconstancia es el peor camino para aquellos que sueñan y

la perseverancia muestra que Cristo es el premio de tu vida.

Enfocándonos en Filipenses 3, no olvides que no somos animales que solo actúan por instinto, sino seres racionales que caminan por convicción de la mano de Dios.


Familia, quien tienen a Cristo como premio no se rodea de cualquier persona, no se aferra a nada y todo lo estima como estiércol, porque entiende que el verdadero valor y mayor riqueza es Cristo en su vida. “NINGUNA COSA CREADA PODRÁ APARTARTE DE AMOR DE CRISTO”


Mi invitación es a que aprendas a cambiar tu aroma, necesitas oler a Cristo. Las riquezas materiales llegan a oler a estiércol, pero Dios siempre será la más deliciosa riqueza que le dará paz y tranquilidad a tu vida, la respuesta a lo que tu alma necesita.